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…obedece al tentáculo!

Ser… Lista de Espera en Chile.

“En la tele, siempre que se ve sobre un trasplante, aparece gente diciendo que donen… otros, que hay donantes de sobra y que es cosa de suerte… y otros, que no se debería donar.

Ver el tema desde dentro es bastante difícil, pero escribo esto para clarificar el proceso y el hecho de estar en lista de espera en Chile, obviamente pondré parte de la historia… aunque deteste recordarla.”

En “Ser… en Chile” Revista Litio les presenta realidades cotidianas con las que cualquiera puede identificarse pues son transversales a toda persona que viva en el Chile real. Les proponemos conocer y acercarnos a estas realidades con las que coexistimos pero con las que no siempre tenemos relación directa… aquí no hay exiliados, ni aventureros trotamundo, aquí están quienes día a día hacen Chile.
Esto es “Ser… en Chile”.

En esta oportunidad Daniel comparte con nosotros su experiencia al ser lista de espera para trasplante en nuestro país, una odisea que en Chile dura mucho más de lo que cualquiera desearía…

La historia.

“El año 2009 estaba en segundo año de universidad, mi salud era excelente y nunca había consumido nada, ni siquiera probado el alcohol. Me creí sano, pero en el mes de Mayo enfermé; un lunes con fiebre y el miércoles con vómitos. Para el viernes ya debían hospitalizarme. Eso sí, antes de ese viernes fui dos veces al hospital San José, pero me dijeron que estaba resfriado. El viernes casi fatal, aburrido de que me dijeran lo mismo, fui al de la universidad de Chile. Bastó un electrocardiograma para dejarme ahí por dos semanas, y luego ser transferido al San José (irónico) y pasar algo así como un mes.

El diagnóstico era tajante: debía ser trasplantado de corazón o moriría en un máximo de dos años. Que te digan esto de un segundo a otro, siendo que el mes pasado estabas perfecto, es de verdad aterrador. Nunca antes había pensado que podía pasarme algo tan drástico, y acabar de un lunes a un viernes, con mi vida, o por lo menos amenazarla. Además, el diagnóstico era simplemente el siguiente: no hay razón aparente para la enfermedad, sólo me dio. Traté, como pude, de pensar positivamente, me decían que el trasplante era una solución perfecta, que no tendría problemas y sería un proceso largo obtenerlo, pero generalmente había donantes, sobre todo para gente de mi edad.

Pasó el tiempo y me dejaron con pastillas porque por el momento, podía sobrevivir con ellas, pero sólo eso, sobrevivir, no vivir. No podía caminar más de 3 cuadras, me cansaba hablando, y las pastillas hacían varias cosas como fotofobia, pérdida de equilibrio y una increíble anti coagulación, por lo que si me pegaba o cortaba, por muy poco que fuera, sangraría hasta que me secara.

Tomando pastillas me hicieron los exámenes necesarios para el trasplante, porque para acceder al mismo se debe estar “sano” en todos los demás ámbitos, incluso dentadura. Este proceso tomó 9 meses, pero cada día empeoraba. Me decían que el orden de los trasplantados se daba por compatibilidad y salud, por lo que, como mi sangre era de la más común, tendría muchas posibilidades de estar en buen lugar y sin espera. Quizá para algunos fue así, pero yo no tuve esa suerte.

Cerca de noviembre, con muchos exámenes listos y mi salud empeorando, mi médico tratante quiso acelerar el proceso y mandó mi caso para que se discutiera si debía ser trasplantado o no. Claro, yo no tenía idea que esto se debía discutir, que había un consejo que admitía si era posible operarme o no, pero no podía hacer nada, sólo seguir esperando y, luego de unas semanas, transfirieron mi caso al hospital del tórax. Allá me dijeron que antes de trasplantar a alguien, debían probar cualquier otra posibilidad, así que me operaron y pusieron una suerte de marcapasos, que no sirvió y tuvieron que remover a los 14 días.

Los sueños

Ahora  viene la parte que de verdad me costará escribir. Cada vez que me acuerdo de algunas imágenes, momentos específicos, situaciones…me da un miedo increíble, un pánico que aunque quisiera describir, no podría. Procedo a contar.

El año nuevo tuve que ir a un control, y como estaba mal, me dejaron tres días.  Salí y me creí mucho mejor, pero a las dos semanas empeoré y volví a entrar. Salí, nuevamente a los pocos días y viví el terremoto en casa, obviamente con mucho miedo, no por el terremoto, si no que por el ambiente y mi salud.

El día en que fue el cambio de mando, entré de nuevo al hospital…

Iba una semana, me sentía bien e incluso me creí mejor, pero no fue así. Mis exámenes salían malos y no me decían, porque soy bastante nervioso y no me ayudaba saberlo. A las dos semanas subí a UCI, y lo último que recuerdo es una botella de té que me llevó mi polola. De ahí en adelante es todo sueño.

Me dormí ese día y desperté quizás cuándo. Sentía los dientes pegados, tenía una herida en el pecho y no podía mover los brazos; estaba amarrado. Creía que estaba así porque hace unas semanas me dieron de Alta, estaba bien e incluso podía caminar. Había ido al sur con mi papá y mi cardiólogo, llegamos muy lejos y vendíamos productos en una suerte de carro. A la vuelta, nos hospedamos en la casa de un conocido, que a la larga resultó ser un enfermero, y luego fuimos a la casa de un amigo, Jorge Vergara. En su casa, me tragué una medalla de metal  (que me había dado otra amiga, Nicole Piña) y estuve unas dos horas tratando de sacármela, pero no podía. Mi papá y Jorge trataron de sacármela, y al ver que no podían, sacaron una sierra y la cortaron. Empecé a sangrar por la garganta y para que parara, me dieron jalea de color rojo. Al rato paró y todos nos relajamos. Fuimos a comer y luego me ofrecieron llevarme a mi casa. En este momento no podía caminar, así que me subieron a una camilla y me llevaron en un furgón. Cuando estaba en la esquina de mi casa, el furgón acelera. Dentro se abren unos cajones con comida y empiezan a saltar sobre mi camilla. Cuando está al frente de mi casa, atraviesa la puerta y llega hasta la última pieza. Ahí está mi hermano, mi prima y mi sobrino. Mi hermano grita hacia el segundo piso buscando a mi viejo con la voz, pero no lo escucha. Le dice que llegué, que baje. En ese momento, mi prima sube con mi sobrino al techo, llega otro furgón pero ahora con un arma arriba, disparando. Llega un helicóptero con carabineros y le dicen a ella que debe bajar, que se entregue. Se niega y salta al piso y se esconde en unos cajones, y  le dicen que si no sale, me matarán. Ella sale y en ese instante empiezan a disparar, baja una carabinero y amarra la camilla a una cuerda y me sube muy alto. Toma pegamento y me pega los dientes y me inyecta algo, me dice: “te estamos drogando para que expulses otra droga. Es una inyección, pero también te haré un corte y te echaré esto”. Luego de eso, despertaba en el hospital.

Mientras soñaba, empeoré a tal punto en que ya no podía ser trasplantado, y me sacaron de la lista de espera, porque sería una pérdida de tiempo trasplantarme para inmediatamente morir. Llegó el momento en que no podía, no podían hacer nada, pero de un momento a otro, le dijeron a mi viejo que preguntara por asistencia ventricular, que es, en palabras simples, un corazón mecánico. La voz que le dijo que preguntara fue la de un doctor de la clínica alemana, y que si no hacían el procedimiento, que me mandaran allá. Luego de muchas discusiones, asintieron. Me conectaron a la máquina y mejoré de a poco. Gracias a ese artefacto desperté, no entendía nada, pero al menos sabía dónde estaba. Con el tiempo los órganos se recuperaron y pude volver a entrar a la famosa lista.

Cada día estaba más lúcido, por lo que el tiempo fue cada vez más terrible. Dormido la espera es soportable, pero una vez que desperté, no pude volver a dormir. Entre el miedo y el dolor, era imposible estar un par de horas relajado, y los días eran eternos.

Entré en marzo y en junio me transplantaron, al fin. Fue una espera increíblemente horrorosa, pero llegó.

Antes de ir a pabellón, muchos se despidieron (Porque tenía un 80% de posibilidades de morir) y otros, felices. Por mi parte, cuando me contaron que había donante, sonreí y no atiné a pensar en que podría pasar algo malo. Pensé que ese era el final de la espera, de una u otra, quién sabe, pero tenía la seguridad de que ese momento me sacaría de ese lugar.

Afortunadamente, como inferirán, sobreviví. Pasaron unos meses y salí en Agosto. Actualmente volví a estudiar y estoy completamente sano, con pastillas, pero sano al fin, como cualquiera, como antes de esa semana…

Me gustaría poder contar todo, de verdad, pero es tanto que apenas puedo resumirlo en este texto. Sin embargo, dejo muchas impresiones que considero importantes. Ahora no me queda nada más que agradecer a todos, desde la familia del donante hasta mi propia familia, porque de alguna forma secreta sabían que esto saldría bien.”

Acerca de Histerika

Reina pirata en posesión del Tesoro de R'lyeh!

14 comentarios el “Ser… Lista de Espera en Chile.

  1. St. Clean
    21 abril, 2011

    Yo soy donante… y usted?

    • Mary
      18 mayo, 2011

      Yo no soy donante ni en mi carnet de identidad, ni en mi licencia de conducir, pero no porque no quiera donarlos, sino porque considero que en un país como el nuestro donde existe corrupción, quizás menos que la de otros lugares, pero a fin de cuentas existe. Está la posibilidad que justo tenga un accidente grave, y alguien “importante” necesite un órgano, y me dejen morir para dárselos. Puede sonar muy… Pero y si pasa… En todo caso mi familia sabe que si no hay más opciones de vida para mí, deben donar mis órganos.

      Saludos

      • St. Clean
        18 mayo, 2011

        Es una posibilidad, por desgracia es dificil creer en los demas cuando se trata de algo tan delicado, pero la solución es que todos sean donantes, si fuera asi disminuirian los casos que necesitan con urgencia un transplante y ganaríamos tiempo incluso con la posibilidad de poder decidir a quien le donamos nuestros organos… la demanda es mucha pero la cantidad de personas que mueren y no donan es posiblemente suficiente para suplir las necesidades mas apremiantes…

        No se en que estara hoy el asunto de la donacion obligatoria pero no considero que ser obligado a donar sea la alternativa tampoco… prefiero apelar a la buena voluntad del projimo…

  2. Gusanote
    21 abril, 2011

    Guau,
    Que buen post. Esta columna la llea.
    Justo hoy antes de leer esto me entero que mas de un millón de chilenos se declara no donante en el registro civil. Una vergüenza.

  3. Waleska
    21 abril, 2011

    Yo que soy enfermera y vivo la experiencia desde el otro lado, me impresiono con la historia que acaban de contar…por otro lado yo, si bien no soy enfermera de transplantes, soy enfermera de pabellón y al menos 1 vez al mes vivimos lo mismo que este joven, cuando finalmente nos avisan que habrá un transplante de corazón o de pulmón que son los más escasos…nos movilizamos todos, la colega de transplante coordinando los vuelos para hacer el procuramiento, el equipo quirúrgico, el anestesista, la arsenalera, la preparación del pabellón, los nervios de que todo resulte bien pues tenemos la vida y las esperanzas de una persona en nuestras manos…mientras todo esto ocurre los familiares nos preguntan: y donde viene el corazón?? ya llegó?? y las horas se hacen eternas…pero sin duda lo más maravilloso es cuando llega el órgano, sin vida…pálido por la falta de oxigenación y de sangre…y que cuando se conecta nuevamente al paciente receptor, logra cobrar vida y resucitar nuevamente, se pone rosado y luego rojo, para posteriormente comenzar a latir…simplemente increíble….

    Saludos!!

  4. Histerika
    21 abril, 2011

    que brigido… super intensa la experiencia… de un dia para otro con un pie en el cajon como dicen… y vivir esperando a que alguien muera y te done un organo… wow… increible post. Gracias por compartir tu experiencia!
    Ojala la gente algun dia se de cuenta de que muertos pueden servir de algo mucho mas importante que comida para gusanos…

  5. sigsaint
    21 abril, 2011

    Yo también soy donante, y este post me parecio increible, se agradece que hayas compartir una experiencia tan propia y ojalá que muchas más personas fueran donante, para no tener que existir una lista de espera ni la angustia de saber el cuando y el como una vida se puede salvar con tan solo un gesto de amabilidad y de entrega hacia otros que tanto nos hace falta en el día a día.

  6. rocio
    22 abril, 2011

    conmovedora tú historia, pensar que tantas personas en nuestro país viven diariamente en estas listas de esperas y no sólo con respecto a la donación de órganos, si no que en todo…..me alegro mucho que estés mejor y que te hayas podido trasplantar!!!ojala no hubieses tenido que vivir todo lo que viviste!!
    yo tb soy donante…..y toda mi familia tb….sólo espero que mejore el sistema, que existan los medios para trasladar los órganos…!!!
    saludosss!!!!!

  7. ainutte
    22 abril, 2011

    muy buen escrito..
    pensar que vivimos un poco junto a ti toda esa experiencia, a pesar de no ser tan tan cercanos.
    pero como dices, “se sabía en secreto que todo saldría bien”.

  8. Alicia
    22 abril, 2011

    Hola! aunque no nos conocemos siempre estuve al tanto de tu historia …soy amiga de una de tus amigas y siempre me hablaba de ti, y yo siempre le preguntaba por ti aunque no nos conocemos sentía una preocupación hacia tu situación, me ponía en tu lugar por que eres una persona joven que tiene todas las ganas de vivir, incluso recuerdo un día temprano cuando mi amiga me mando un mensaje de texto contándome que había un donante! oramos harto por ti y me alegro de saber que estás bien! Saludos!

  9. Jackie
    4 mayo, 2011

    Poruloh, qué fuerte tu historia. Me alegro que haya tenido un final feliz. Gracias por compartirla.

  10. Alisson Baez
    1 julio, 2013

    yo soy donante y te agradezco mucho el haber contado tu historia, mañana me ayudara mucho en mi debate y mantenerme mas firme que nunca en mi postura:) pero aun así sabiendo todo y estando tan consientes de que donar es salvar la vida del otro es frustante saber que hay persona que no lo son pero mi pregunta es ¿porque no lo quieren hacer? saludos♥

  11. alejandra
    25 octubre, 2014

    hola yo soy donante del 1993 .en ese tiempo era menor de edad pero como siempre hable con mi padres que yo seria donante mi papa firmo para su autorizacion .siempre pense en donar mis organos y salvar una vida .
    el julio 1014 mi hija de 1 añito 6meses. le dio una insuficiencia hepatiaca y fue fulminante necesitaba urgente un donante fue prioridad nacional .menos mal que buena persona dono sus organos. a mi no me dejaron ser la donante.
    gracias a Dios y a esa linda persona mi hija esta con vida.

  12. Claudia
    17 agosto, 2015

    Ola soy. Clau y nesecito urgentemente una do nacion. De. Corazón para ser trasplante de corazón mi madre lo nesecita y somos probres y kiero sacarla a delante ayúdame a vivir. Kn ella

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Esta entrada fue publicada en 21 abril, 2011 por en -Ser... en Chile. y etiquetada con , , , , , , .

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