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…de mística telúrica.

El misterioso caso de los calcetines abducidos.

Durante mi adolescencia, mi ropero sufrió un peculiar caso de abducción de vestuario.

Muchas camisas manga corta y poleras en colores pálidos y beige desaparecieron de un día para otro de mis cajones, sin dejar rastro. Gran cantidad de pantalones en color caqui y jeans celestes jamás fueron vistos nuevamente. Incluso algunas zapatillas blancas se esfumaron… como si nunca hubieran existido…

Sin embargo, y pese a lo insólito de la situación, sin lugar a dudas el caso de desaparición más peculiar y constante presentado en los cajones de ropa durante ese periodo fue el que involucró a mis calcetines.

Decenas de calcetines y calcetas (yo diría CIENTOS de ellos) tanto de hilo como de algodón, de los más diversos colores, de todas las marcas y tamaños, desaparecieron de mis cajones durante los años que duró mi adolescencia y hasta bien adentrada mi juventud. Todos ellos simplemente… se esfumaron! Dejando atrás un gran misterio y una enorme cantidad de calcetines guachos y calcetas sin pareja…

Muchas veces me vi forzado a combinar pares que no correspondían el uno al otro para poder ir al Liceo. A veces me repetía el mismo par de calcetas durante 3 días seguidos o más, otras veces debí husmear cajones ajenos para encontrar algo que vestir en mis pies y poder salir de casa. Fue en una de estas numerosas expediciones en busca de calcetas pares en que me encontré, en las recónditas profundidades del cajón de mi papá, con un objeto muy particular. Un artefacto de obscura procedencia e innombrable propósito… un objeto que posteriormente representaría un desafío a mi intelecto en desarrollo, pero que eventualmente me ayudaría a develar los misterios que envolvían la constante desaparición de mis calcetas y calcetines.

Era una cinta de video… con inscripciones ininteligibles de blasfema naturaleza grabadas en su cubierta.

Decidirme a poner la cinta en el VHS fue todo un reto para mi voluntad. Dios sabe que en esos tiempos era un chico temeroso y respetuoso de lo desconocido, y aún lo soy! Pero la cinta… y los garabatos sobre ella… todo parecía ejercer un influjo magnético sobre mí. Durante un minuto entero el silencio absoluto reinó en la casa, sólo era posible discernir el ligero temblor nervioso de mi mano sosteniendo la cinta, y llevándola finalmente al reproductor de video.

Lo que vi en esa cinta de video, las nefastas imágenes que esta contenía y que fueron proyectadas para mi en toda la gloria de las 14 pulgadas a color, es simplemente imposible de describir en palabras… cuerpos, cuerpos humanos en canibalístico frenesí, involucrados todos en algo que tan sólo puedo imaginar se trataba de un rito, alguna especie de terrible ritual pagano, una actividad inherentemente blasfema donde hombres y mujeres despojados de toda vestidura se ofrecían unos a otros, comunicándose entre sí con ruidos guturales que no alcanzaban a conformar palabras… aullidos sincopados proferidos por mujeres en aparente éxtasis primordial. Era ciertamente un ritual, que en momentos parecía llegar a su catarsis pero que constantemente mutaba y volvía a empezar su ciclo, siguiendo un ritmo desconocido y obsceno que postergaba la culminación cuando esta parecía inminente.

Quedé estático frente a la pantalla, imposible saber por cuanto tiempo.

El ritual presentado en la cinta parecía tener la capacidad de extender los minutos en la vida real, eternamente… y con cada nuevo baile que los cuerpos representaban, con cada nueva e indescriptible obscenidad proferida por los participantes, el espacio mismo en la pieza donde me encontraba se veía afectado. La temperatura comenzó inexplicablemente a subir, el aire se hizo más espeso y respirar se volvió un acto de notoria dificultad… sin darme cuenta, tan sólo sentado frente a la TV con el control remoto en la mano, el ritual se empezaba a manifestar… en mi propio hogar…

La habitación hedía más y más, a cuerpos calientes y aliento humano, a medida que las mujeres en la cinta gritaban y bailaban sobre los hombres con más y mayor violencia. Sus movimientos me hipnotizaban, sus labios entreabiertos, su piel húmeda… mi cuerpo paralizado y eléctrico era presa del influjo de la terrible cinta! Mi corazón palpitaba al ritmo del nefasto ritual y sin darme cuenta me encontré siendo participe de él… Aullando como hacían los hombres en la pantalla, bailando en respuesta a primitivos estertores provenientes de lo más profundo de mi ser, invocando la sangre de mi cuerpo para que fluyera por él sin contención, elevando mi mirada más allá del cielo y directo al cosmos, dedicando mi danza a desconocidas deidades que habitan fuera de este plano carnal pero se alimentan de él…

Y así fue como, finalmente, lo descubrí… la razón de la desaparición de mis calcetas, calcetines y ocasionalmente calzoncillos… el motivo por el cual durante tanto tiempo debí utilizar pares que no combinaban entre sí!

En el paroxismo mismo del ritual, el baile derribó los limites de mi conciencia haciéndome entrar en una especie de trance. Y en plena catarsis de estertores y sudor, pude ver al ser primigenio que abducía mis calcetines cada vez que se manifiesta en este plano… la ciclópea entidad cósmica que solía dejar un viscoso recuerdo cada vez que raptaba una de mis prendas.

Luché contra él y su influjo durante años. Aboqué todos mis esfuerzos para controlar la desaparición de mi ropa interior pero, en efecto, no fue necesario vencerlo… pues la entidad sólo buscaba mi devoción. Debí dedicarle un ritual en solitario cada cierto tiempo para que mitigara sus anhelos y mientras más seguido el ritual más apaciguada parecía la deidad cósmica.

Tardé cerca de 15 años en hacerlo pero finalmente pude abandonar su secta y dejar de rendirle tributo constante…

Hoy tengo 30 años de edad, y ya nadie abduce mis calcetines. Sin embargo, pese a que ese misterio está resuelto y mi devoción adolescente apaciguada, de vez en cuando y por las noches… las imágenes de la cinta vuelven a mí… y el ser primigenio centra su mirada directamente desde el universo sobre mí… manifestando su gloria en mi habitación y dejando, como antaño, un viscoso y tibio recuerdo en mis calzoncillos…

Acerca de Don Clean

Traductor de profesión. Blogger desde el año 2002. Escritor freelance de cuentos picantes. Editor de Revista Litio. Activista del sexo libre y cunnilingüista profesional.

6 comentarios el “El misterioso caso de los calcetines abducidos.

  1. Ricardo Martínez
    16 septiembre, 2011

    OOOO, clapes!!!! Es lo más genial que he leído este año… se pasaron… Solo un mínimo detalle que no aminora la sobresaliencia del texto: es “aboqué”. Congrats!!!

    • Kthulu
      16 septiembre, 2011

      Muchisimas gracias por el comentario y la acotación Ricardo… 🙂

  2. Gonzalo Iván (@TUE_TUE)
    18 septiembre, 2011

    woooooooo esta super genial muy lovecrafiana y sabiendo utilizar bien las palabras…. ajajajaj no queda nada que decir me sentí algo identificado…. muy buena….. utilización de las palabras, lo fantástico lo vivimos a diario como lo describe este autor… en fin saludos

  3. Nicole
    22 septiembre, 2011

    ME ENAMORÈ…

    QUIERO SABER QUIEN ESCRIBIÒ ESTO Y DONDE LO PUEDO SEGUIR!!!

    A-HO-RA!!!

    • Kthulu
      5 octubre, 2011

      Lo escribió Saint Clean y sólo está disponible aquí… 😛

  4. Pingback: 1º Concurso de Cuentos Kthulu Inc. | Revista Litio

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Esta entrada fue publicada en 16 septiembre, 2011 por en -Realidad Imaginada, -Revista Litio y etiquetada con , , , , , , .

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