Kthulu Inc.

…obedece al tentáculo!

Lulu, tómalo o déjalo.

LULU es un disco con aspiraciones de grandeza pero hecho con una tacañería imperdonable. Ningún disco que pretenda llamarse conceptual puede ser grabado en 4 semanas y producido tan pobremente como este…

Es casi una falta de respeto para quienes aún compramos cds originales esperando vivir la experiencia de un disco…
O tal vez me equivoque…

De LULU se ha hablado mucho en todos lados. Los metaleros lo odian (como todo lo que sea nuevo en Metallica) mientras que los seguidores de Lou Reed lo encuentran su mejor obra en décadas, a quién creerle? En gustos, colores, y para opiniones personales ya tenemos millones de opiniones “especializadas” sobre el disco que abordan desde la falta de solos a la insoportable voz de Lou Reed.

En este caso prefiero abordar el álbum basándome en los hechos concretos y no en las expectativas que tenía formadas previo a oírlo. Sin embargo, tenemos que partir asumiendo que previo a escuchar un disco que tenga escrito METALLICA en la carátula (o en la carpeta) todos nos formamos una idea muy concreta de lo que escucharemos… y ésta idea, aún cuando la banda lleve más de 20 años sin editar algo que se asemeje remotamente a ella, siempre resulta ser más optimista que lo que debería ser. Se llaman expectativas y Metallica de alguna manera siempre termina levantándolas y luego burlándolas, entregando al público algo que nadie sabe muy bien de qué manera abordar (Black/Load/St. Anger). Es decir siempre habrá un dejo de desengaño al hablar de Metallica… eso añade algo romántico a la relación del mundo con esta banda, lo que dice mucho acerca de su importancia…

La idea original no es tan descabellada como parece, Lou Reed narrando la sórdida historia de una chica que utiliza sus encantos para obtener lo que quiere sin importar cuantos corazones rompa y cuanto dolor conlleven sus actos; Metallica aportando una pista de sonido para los capítulos de esta historia. Incluso se podría decir que los estilos en realidad podrían conjugar bien, si son mezclados con cautela, sin embargo, la química y la cohesión entre los componentes es inexistente durante gran parte del disco… no porque Metallica haya escrito música alejada del estilo de Reed sino porque el sonido de ambos elementos parece estar constantemente en contraposición.

La voz de Reed atraviesa la mezcla como una grieta en el techo, relegando el sonido de las guitarras a un puré de riffs prácticamente inentendible; además el ya tradicional splash de los platillos de Lars Ulrich es omnipresente e inexplicablemente alto (casi compitiendo con la voz de Reed!) y las incursiones de James Hetfield en la voz surgen como gritos pelados surgidos de detrás de la masa de guitarras.
Durante prácticamente los 88 minutos que dura el disco, Metallica y Reed parecen disparar sus aportes desde dos planetas distintos y nadie hace nada por reunirlos en terreno común.

Sin duda la principal debilidad de LULU es la ausencia de un oído especializado tras las perillas. Si bien muchos esperábamos (no con mucho entusiasmo personalmente) que se repitiera el nombre de Rick Rubin a cargo del proyecto, LULU resulta ser un producto de Reed/Metallica, lo que da una idea de por qué el disco suena como suena. Para la grabación de LULU en vez de realizar distintas tomas para distintas secciones del álbum, Lou Reed propuso grabar sólo las jams con el sonido directo, tal y cual iban saliendo de las improvisaciones en la sala de ensayo, esto explica el sonido tan poco pulido de las guitarras y la desaparición del bajo en gran parte de la mezcla.

En cuanto a la composición, desde el primer tema (“Brandenburg Gate”) es posible percibir el predominio del estilo de Lou Reed. La inclusión de Metallica parece evidente sólo en el peso de las guitarras que lo acompañan y si no fuera por la ocasional aparición de James Hetfield en segunda voz podríamos jurar que se trata de un disco de Reed solista. Gran parte de los temas del primer disco presentan una vibra media punk que encuentra su clímax supremo en “Iced Honey”, una especie de versión metallizada de “Sweet Jane” de Velvet Underground.

Vale mencionar que la influencia de Velvet Underground es evidente en el desempeño de Metallica en este disco; la constante e hipnótica repetición de los riffs bajo las palabras de Reed y mucho de lo que encontramos en los arreglos de Kirk Hammet son un guiño directo a la banda que el mismo Cliff Burton le presentó a Hammet a principios de los 80 (he ahí el origen de esta colaboración tan poco probable). Esa repetición y monotonía de los riffs es a la vez el punto fuerte del aporte de Metallica… para bien o para mal muchos de los pasajes del disco logran evocar el sonido de lo que Lou Reed hacía a fines de los 60.

“Pumping Blood”, “Frustration”, “Dragon” y “Little Dog” poseen ideas, riffs y experimentos con guitarra muy interesantes y novedosos dentro del repertorio de los de San Francisco, pero por desgracia casi todos estos detalles pierden en la mezcla final y no logran rescatar a más de 3 o 4 temas de los 10 que forman el disco.

Por otra parte está “Mistress Dread”… lo que pudo ser el aporte con mayor estampa de Metallica en el disco termina siendo un tren que no lleva a ninguna parte. El riff y los quiebres en este tema son tan básicos y monótonos que no vale la pena prestarles mayor atención… sin embargo, y pese a que aspira a serlo, este no es el momento más bajo del álbum…

A lo largo del disco, Hetfield se empeña por hacer coros a la narración de Reed, con paupérrimos resultados. Normalmente, en el caso de Metallica, las voces se grabarían por separado y posterior a la música; en el caso de LULU lo que tenemos en el producto final es al Hetfield a grito pelado de los ensayos, luchando por llegar a la afinación correcta (¿qué tenía de mala la afinación baja de los 90’s si James podía cantar sin esforzase? me pregunto constantemente). El momento cúlmine de este desastre en que se embarca Hetfield al tratar de hacer los coros (y el momento más bajo del disco a mi parecer) es “Cheat On Me”; un tema instrumentalmente bastante interesante (radicalmente distinto a lo que se espera de Metallica) pero que se vuelve la peor performance vocal de la dupla Reed/Hetfield y el peor momento de todo el disco… personalmente no puedo terminar de escuchar este tema, supera todo mi nivel de tolerancia a los ruidos molestos!

Es un síntoma que aqueja a LULU desde el primer tema… las buenas ideas que surgen de canción en canción se ahogan en una nula producción y en la ínfima preocupación por refinar el producto final. Muchos detalles que podrían rescatar algunos temas se hunden irremediablemente en la mezcla, mientras la voz de Reed y el mediocre desempeño de Lars Ulrich adquieren un protagonismo inmerecido y evitable.

Es una lástima pues el proyecto pudo ser bastante más fructífero.
A juzgar por momentos altos como “Dragon” y “Junior Dad”, en que los estilos se entrelazan perfectamente y levantan las expectativas, el disco “pudo ser” algo mucho mejor… pero por desgracia para Loutallica los discos son lo que son y este no alcanza a ser más que un ensayo con delirios de grandeza.

Lo que si es rescatable del experimento, y creo que cabe destacar (ya que nadie más lo hace) es que nuevamente Metallica apuesta por hacer algo que nadie espera (ni quiere) que hagan.

En fin, pese a que el resultado pueda disgustar al 90% de la población del planeta Tierra, el mero hecho de ofrecer canciones de 7 minutos dentro de un disco doble conceptual en la era del iTunes es ya un atrevimiento digno de considerar (al menos por quienes seguimos comprando discos), y armar una alianza improbable (por llamarla de alguna manera) para llevarlo a cabo es prácticamente un intento de suicidio comercial para cualquier artista… pero aquí están Lou Reed y Metallica, fieles a sus ideales artísticos, ofreciendo un disco grabado en 4 semanas con un experimento difícil de digerir por seguidores de ambos artistas y con una actitud de “tómenlo o déjenlo”.

Como casi todo lo que produce Metallica desde hace 20 años y como casi todo lo que alguna vez haya hecho Lou Reed, LULU es difícil de aceptar, incluso para los fans más fieles, pero tiene momentos que vale la pena rescatar aunque sea por el atrevimiento de la propuesta. A fin de cuentas de eso se trata el arte, de romper convencionalismos y atreverse a hacer cosas nuevas aún con el riesgo de fracasar estrepitosamente… como ocurre con LULU.

Acerca de Don Clean

Traductor de profesión. Blogger desde el año 2002. Escritor freelance de cuentos picantes. Editor de Revista Litio. Activista del sexo libre y cunnilingüista profesional.

3 comentarios el “Lulu, tómalo o déjalo.

  1. Jesus Antonio zapata
    18 noviembre, 2011

    No lo odio, ni lo amo, simplemente pienso que su experimento de “loutallica” pudo haberse dado en una maldita cancion sin tener que grabar un disco, decir, -bueno “ok”, esta cancion la grabamos lou reed y nosotros, si les gusta comenten y sacamos un disco, sino dejamos nuestros sueños guajiros. Esta bien, ya la regaron, y los que compramos el disco ya nos decepcionamos, ahora a esperar a que metallica haga un disco ELLOS SOLOS!!y tengan un excelente material digno del nombre!

  2. Edu
    31 diciembre, 2011

    Esta fue mi reacción.

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Esta entrada fue publicada en 17 noviembre, 2011 por en -Musicos y discos y etiquetada con , , , , , , , , .

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