Kthulu Inc.

…obedece al tentáculo!

Advertencia.

I

Escribo esto como una advertencia para los que aún están. He visto cosas que no deben ser vistas por los hombres. He visto los horrores antiguos y he sido parte de ceremonias que causarían demencia en los espíritus débiles. He pronunciado el Pb’nglui mglw’nafh Cthlhu R’yleh wgah’nagl fhtagn. Conozco el peligro que acecha allá afuera y que ciertas personas se esmeran en hacer entrar. Yo he sido de esas personas. Pero he traicionado mis pactos de sangre. Me he condenado al sufrimiento eterno pero aún estoy tiempo de salvar las almas y las mentes de los que quedan.

II

Debo comenzar desde antes de haber visto todo, cuando era un simple mortal trabajando en una oficina pública del estado a cargo de tareas poco relevantes. Había pertenecido a cierto partido político desde hace algún tiempo y más que nada por influencia de mi padre, quien a su vez pretendía seguir los pasos de mi abuelo quien en algún momento llego a ocupar el cargo de senador de la república. Lo que yo desconocía era que además de labores respectivas a la política, en la oscuridad se movían en terrenos ocultos y donde todas las concepciones de lo que conocemos quedan de lado para dar paso a los más aberrantes misterios. Anteriormente nunca había tenido relación alguna con las ciencias ocultas o con las antiguas religiones paganas que se reparten a lo largo y ancho del mundo, pero según pude conocer más adelante tanto mi padre, como mi abuelo e incluso más atrás en mi línea genealógica tuvieron que ver con ciertos cultos antiguos y con lo oculto.

III

Mi inclusión en las actividades más secretas no es de gran relevancia y sólo basta decir que no era solamente gente del partido la que me acompañaba en estas acciones, sino también algunas personas pertenecientes a la oposición, grandes empresarios, figuras públicas e incluso el mismísimo presidente, el hombre más importante del país, quien presidia en muchas ocasiones los rituales y dirigía las oraciones. Esta es una de las razones por las que más deseo hacer la advertencia a quienes puedan oírla, ya que tanto el destino de su ciudadanía como el de sus almas está en manos las manos equivocadas, más de lo que todos realmente piensan.

IV

Nunca temí hasta que vi realmente en lo que me encontraba. Cierta noche de febrero, nos encontrábamos realizando un ritual que no difería en mucho de los que anteriormente habíamos realizado, aunque se sentía en el ambiente cierta excitación y cierta expectación mayores a las habituales. Habíamos llegado hasta la costa ya que se suponía que esa noche sería una noche decisiva para nosotros, la noche desde la cual podríamos comenzar a contar los días para el cambio, la noche en que toda nuestra trayectoria se vería materializada al fin, y en ese preciso lugar, todo cobraría sentido. Todo se desarrollo con regularidad hasta cierto momento en que el nombre de Cthulhu fue pronunciado repetidas veces y cada vez con mayor ímpetu, logrando entre los presentes cierto estado de trance similar al que se observa en otras religiones o al ocasionado por el consumo de algunas drogas. El actual presidente de la república guiaba, como ya era casi costumbre, la ceremonia de esa noche, aunque aún no había asumido formalmente el cargo, pero se encontraba pronto a hacerlo. Ante una señal suya todos guardamos silencio y pusimos atención. No esperaba que ocurriese nada extraordinario pero de pronto sentí como la tierra se movía bajo mis pies. El movimiento fue aumentando en magnitud mientras observábamos como las aguas comenzaban a moverse. De repente, muy a lo lejos, en el océano una figura comenzó a alzarse. El miedo oprimió mi pecho y mi respiración se volvió agitada. No soy capaz de describir con palabras el horror que en mi provoco lo que surgió en esos momentos frente a nuestros ojos. La figura de un ser blasfemo, el horror de aquello que ha estado desde antes de la humanidad acechando en nuestro inconsciente, traspasándonos y llenándonos de horror. El imponente Cthulhu se levantaba de su guarida submarina donde yacía dormido y se presentaba frente a nosotros. Bajo nuestros pies la tierra continuaba moviéndose, pero peor aun era el sentimiento de nuestra almas trémulas que se encogían estremecidas frente a aquello que se alzaba desde unas profundidades tan recónditas como el lugar de nuestras mentes desde donde se generaba el miedo que sentíamos. Luego de unos momentos que para mi resultaron eternos la abominable figura comenzó a sumergirse nuevamente en el mar provocando un oleaje al cual sobrevivimos solo como castigo por haber invocado aquella presencia.

V

Ahora ha pasado un tiempo desde los acontecimientos que me hicieron alejarme del culto en el que me encontraba. Aquella noche fueron destruidas varias ciudades y muchas personas perdieron la vida debido a los fuertes movimientos provocados en la tierra y a las olas producidas por aquel ser del averno. Aquella noche del 27 de febrero comprendí que estábamos cometiendo un error al despertar aquellas fuerzas que han estado dormidas durante tanto tiempo. Queda mi testimonio como evidencia. Es importante detener a esas personas empeñadas en devolver a la tierra esas fuerzas primitivas. Y más vale que sea lo antes posible, ya que la imagen de aquel ser y la locura de mis antiguos compañeros, no dejarán que sobreviva mucho tiempo antes que el horror se desate sobre la humanidad.

Por R. A. Figueroa
Selección oficial 1º Concurso de Cuentos Kthulu Inc.

Un comentario el “Advertencia.

  1. gaetz
    12 enero, 2012

    Me quito el sombrero. Muy bueno.

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Esta entrada fue publicada en 13 diciembre, 2011 por en -Realidad Imaginada y etiquetada con , , , , , , , , , .

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