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…obedece al tentáculo!

La Cofradía del Rock.

Me acaba de llegar de rebote el link a una columna de Ignacio Lira (Nacho Lira para quienes recuerdan la Rock & Pop) llamada “La Dictadura del Rock”, un desafortunado “análisis” a la idiosincrasia del Rockero/Metalero chilensis y su postura siempre tan conservadora respecto a nuevos estilos musicales.

En la columna el periodista trata al Rockero (al vestido de negro con polera de banda, mejor identificado como Metalero) de “pequeño dictador” por pontificar sobre lo que es “la verdadera música”… y, honestamente, desde esta esquina leo su columna y me digo “este loco tiene toda la razón”. 

Tiene toda la razón… como cuando empecé a escuchar Aggro a fines de los 90’s y tuve que asumir que el Rap+Rock no era sacrilegio sino que era la verdadera cumbia; como cuando el Industrial me mostró que los sintetizadores no eran sólo para hacer New Wave… tiene toda la razón como cuando fui juzgado por gustar de algo que fuera más allá del Metallica “popero” y también me dije “los metaleros son terrible fascistas”.

Estoy muy de acuerdo, el Metalero (asumo que habla principalmente de ellos debido a los ejemplos dados) por lo general es bastante cerrado de mente y mira en menos cualquier género de música que no esté directamente vinculado en el árbol genealógico con Black Sabbath o Led Zeppellin… pero, lo de Lira es una mera opinión absolutamente subjetiva y brutalmente sesgada de lo que la música es y, más importante aún, lo que significa. La columna de Lira peca de lo mismo que pecan la mayoría de los periodistas “especializados” en música, termina de una u otra manera (quiéralo o no) viendo la música como un producto comercial y no como una forma artística con repercusiones culturales.

Me daré el trabajo de dedicar este párrafo exclusivamente a contarle a quien aún no lo sepa que la música no es sólo un conjunto de fenómenos físicos capturados y envasados para su distribución mundial y consumo popular. La música cumple un propósito, es un arte usado históricamente para estimular y expandir los sentidos, y forma parte medular en la cultura de una comunidad especifica reunida en torno a una situación geográfica, contexto social, actividad laboral, etcétera. La música de cada grupo otorga identificación y durante décadas muchos de los géneros musicales que hoy conocemos han ido generando códigos de conducta que (gustele a quien le gustele) son parte fundamental de la cultura y carácter de tal grupo de individuos… y esto no puede ser juzgado ni criticado a menos que se logre una comprensión cabal de las razones que dieron origen y perpetuaron tales tradiciones.

Me duele entonces leer análisis tan básicos como los de Lira y me parece incluso una falta de respeto hacia una cultura tan importante y masiva como la Metalera (o Rockera) reducir sus costumbres y códigos de conducta a una supuesta falta de madurez por no tolerar estilos distintos a los tradicionales. Es necesario reconocer en primer lugar que el Metal, es una tribu (a estas alturas una verdadera nación) erigida en torno a un estilo de música que en cierto momento de la vida sirvió como vehículo de frustraciones y motor de aspiraciones para la mayoría de sus integrantes, y que terminó convirtiéndose en algo mucho más importante en sus vidas que una simple colección de CDs, el pelo largo o un uniforme negro para salir a la calle. Tal como sucedió con el Punk, con el Rap, con el Gótico y, si vamos muy muy atrás, con el Blues en el delta del Misisipi, la música reúne a personas con almas afines y les ofrece el espacio e identificación que sus vidas necesitan. Cuando no hay gobiernos, familias ni sociedades que respalden nuestras posturas, siempre tendremos el Arte… y el Arte a diferencia de las modas ofrece soporte, iluminación personal, fuerza, filosofía… se impregna en la persona transformándose en parte funcional de su vida, crece con ella y jamás abandona.

Podemos no estar de acuerdo y derechamente rechazar códigos de conducta de ciertas tribus, que las pandillas de Raperos hagan apología a las armas, que los Rastas fumen marihuana o que los Punkies pidan monedas en la calle… pero mientras no comprendamos el “por qué” de tal costumbre no tenemos pito que tocar y sólo pecamos de ignorantes.

El problema con Lira y con gran parte de los periodistas de música es que por intentar abarcar mucho (requisito mínimo para moverse en el medio en que se desarrolla su trabajo) terminan no perteneciendo a nada, por tanto no entienden los códigos de las tribus. Carecen de una familia, por ende no entienden la camaradería y el recelo de quienes asisten al ritual mágico que es un show en vivo por ejemplo (una verdadera Cena Navideña para quienes adoran un estilo en particular).

En los conciertos mirar de reojo y desconfiar del “turista musical” (o posero) es natural, el recelo es parte de la sensación de pertenencia; “yo soy uno con el Metal y el Metal es uno con todos nosotros”, alguien que no comparte nuestra devoción es un punto ciego en el público, una boca menos entonando un himno que anhelamos se escuche hasta el mismo Cielo que en su ignorancia nos condenó durante tanto tiempo! El ritual  en vivo es sagrado y ese tipo de experiencia no se puede explicar a alguien que está convencido que un concierto se trata meramente de una banda promocionando su disco ante el público de una ciudad cuyo nombre mañana olvidarán. Por supuesto, no es como si vayan a golpear o vayan a echar a alguien por ser ajeno al grupo, pero es un elemento extraño que causa suspicacia… como una pepa de naranja en un café cortado.

Si bien personalmente no me defino Metalero creo que es válido exigir respeto por esta y por todas las subculturas gestadas en torno a estilos de música. Cuando pedimos respeto por el otro y enarbolamos banderas de pluralidad defendiendo opciones sexuales, ideologías, razas y religiones creo que debemos ser consecuentes y no detenernos en lo que los medios nos dicen que es digno de respetar. Los Metaleros, con todas sus características buenas y malas, pueden no tener una bandera ni un territorio definido pero son más numerosos, diversos y unidos que cualquier otra nación del mundo… recuerde eso la próxima vez que decida mirarlos a huevo.

Acerca de Don Clean

Traductor de profesión. Blogger desde el año 2002. Escritor freelance de cuentos picantes. Editor de Revista Litio. Activista del sexo libre y cunnilingüista profesional.

7 comentarios el “La Cofradía del Rock.

  1. Ignacio Lira
    10 agosto, 2012

    Los metaleros creen que la columna se trataba de metal. Los grunge pensaron que era una parodia sobre sus gustos. Hasta salió un punk reclamando en otro lado. Creo que es el mejor ejemplo de que el texto no estaba dirigido a un grupo especìfico, si no al “rock” como actitud: definido como una fuerza creadora y libre de prejuicios, destinada a cambiar el curso de las cosas. La crítica es precisamente a la ausencia de esa mentalidad en muchos de sus seguidores (no en todos) ¿Qué actitud rock hay en el que se quedó en un mismo lugar, juzgando antes de conocer? Los revolucionarios se tornaron conservadores, y ejercen hoy el rechazo que experimentaron cuando ellos eran los que pensaban diferente. Muchos, no todos. Y hasta el folklore tiene fundamentalistas.

    La verdad es que la columna habla de la intolerancia, de los dueños de la verdad que siempre aparecen al hablar de música y precisamente del respeto. Los pequeños dictadores no son una masa, pero existen. Se cagan en los gustos del resto y combaten las ideas distintas con ataques. Los conozco bien tras ocho años en medios de comunicación, los encuentro en conciertos de rock y metal a los que también voy porque, y quizás esto le sorprenda, es música que también me gusta y escucho desde que tengo uso de razón.

    Usted dice que la mía es sólo una opinión, y no se equivoca. Pero su visión, mi visión, la de un rasta y la de una adolescente que escucha baladas, están para ser respetadas. Si usted es un fan de la música que comprende y acepta las visiones del resto, entonces no es un pequeño dictador y no hace falta que se ponga un saco que nunca le correspondió. Muchos saludos.

  2. St Clean
    13 agosto, 2012

    No me puse el saco de nadie Ignacio, simplemente me pareció un buen pie para hacer ver algo que no muchos se dan el tiempo de ver: hay más en la música que acordes, discos y giras… y hay más en las “tribus urbanas” que clichés y apariencias. Tal vez eso lo sabes perfectamente pero no se nota, y creo que es parte de lo que marca la decadencia del periodismo musical hoy en día, hay mucha entrevista, mucha reseña de shows, mucho “opinologo” pero poco “catedrático” en los medios. Apagar la radio hoy no es un ejercicio de intolerancia sino de salud mental.

    Y bueno, cuando escribes sobre gente “con polera negra e himnos antiguos” pones de ejemplo a “Slayer vs Eminem” y la foto del articulo muestra fans de Iron Maiden es esperable que cierto sector se sienta relativamente aludido, no?

    Saludos!

  3. Manuel Aravena
    16 agosto, 2012

    Me encantaría saber qué entiende el señor Clean (pésima costumbre de los nuevos medios: no se hacerse cargo de las ideas con nombre y apellido) por “catedrático” al hablar de música.

    Y no deja de ser llamativo que reclame contra la “opinología”… a través de una columna de opinión. Cuidado ahí.

  4. St Clean
    17 agosto, 2012

    Cuando hablo de “catedrático” (en comillas) hablo de gente especialista en música, alguien no sólo que tenga amor por ella sino que maneje aspectos históricos, culturales y sociales sobre ella o sobre algún estilo en particular. Los programas dedicados a estilos específicos (Blues, Metal, Rock Chileno, Rock Clasico, por ejemplo en la Futuro) son siempre un buen aporte pues generalmente cuentan con conductores que manejan lo suyo… o al menos se preocupan de preparar los capítulos. No es el caso de la mayoria de las radios donde la musica hoy es un aderezo para noticias, publicidad o simple webeo…

    No hay mucho que hacer al respecto en realidad, son tendencias naturales de los medios que responden a necesidades particulares de un grupo de público especifico, pero es la razón por la que personalmente no escucho radio. Eso es todo.

    En cuanto a la opinión… todos tenemos derecho a expresarla y defenderla en el medio que se nos ofrezca para ello, pero no es sano convertirla en ciencia ni carrera profesional pues, al darle demasiada seriedad e importancia a una opinión esta pierde su saludable capacidad de ser permeable y se convierte en dogma.

    Agradezco los comentarios.

    Mauricio Vicencio

  5. Daniel Ferrer
    5 septiembre, 2012

    Hola, acabo de leer las dos columnas lei primero esta y luego lei la Ignacio Lira.. y encuentro que la columna del Sr St Clean, se termina desviando para cualquier lado menos hacia donde apunta la columna del Sr Lira. Yo escucho Rock y Metal desde principio de los 90 y tal como dice Lira, en algun momento todos nos creemos dueños de la verdad, mirando en menos al resto de estilos musicales o tratando de Possers a todo aquel que no pertenece a nuestra “Elite” creada basicamente por nosotros mismos y algunos amigos, donde nos creemos dueños de la verdad segregando a quienes no son como nosotros o no conoces a “aquella banda” ultra underground porveniente de algun pequeñisimo pais ubicado en medio de los Balcanes. Como indicaba creo que todo el mundo que pertenece a algun movimiento (o tribu como les gusta nombranos) en algun punto se vuelve dictador para con los demas, pero es algo q solo dura un tiempo.. en mi caso fue un periodo durante mi adolecencia. Creo q Lira peca en generalizar a un grupo dando ejemplo como los festivales y eventos, y en eso yo estoy en desacuerdo con Lira, una cosa es un festival donde uno sabe que se va a topar con distintos estilos de musica, otra muy distinta es estar de acuerdo con que en un mismo escenario juntar el agua con el aceite.. hasta mi mama reclamaria si compartiera escenario Cannibal Corpse con Dady yanki… una cosa es la variedad de estilos (dentro de un mismo rango) pero hay cosas que no pegan ni juntan.

    Yo en ningun momento encontre que Lira este haciendo algun estudio ni creando alguna tesis o ensayo acerca de la musica… sino q solo se avoco a hablar de un grupo de gente y su comprtamiento sin aondar en el porque de este yo lo encontre simplemete como un comentario de esos todos hacemos, tampoco encontre que segun Lira estas conductas fueran guiadas por una falta de madures como tampoco encuentro que se la haya faltado el respecto a ninguna “tribu”.

    Lo que si me produce un poco de reselo (es que segun lo q escribe St Clean)es generalizar y meter a todos los que se visten de negro y/u ocupan poleras de bandas como metaleros, aunque es basicamente aceptado q la mayoria de la gente peque de ingnoranica y finalmente nos mezcle a todos por igual. Es como decir q el Aggro, (termino utilizado solo en chile para describir al Nu Metal) es una rama del metal (de metal solo tiene el mombre) ya que esta mas asociado al rock o al “rock Altermativo” tan bullado en lo 90,lo digo ya que musicalmente no toma ninguna de las bases que le dieron forma al metal o a sus diferentes estilos, (Death, Thrash, Heavy, Black y un largo etc). ojo esto es solo un ejemplo.

    Como decia la columna del St Clean cae en ser poco objetivo al criticar a Lira de ser poco profesional al ser irrespetuso o que hubiera criticado a la musica, entre otros puntos que das. Si bien yo no soy periodista (ni pretendo serlo) yo en ninguna parte encontre que esto fuera un analisis (y como dije antes) si no mas bien un comentario acerca de un sector o grupo de personas que se identifican con algun estilo y que tienen un tipo de comportamiento o conducta, la cual no es no una regla, ni un generalismo.. son simplemente algunos.

    Daniel Ferrer

  6. Edmundo Molina
    5 septiembre, 2012

    Leí el artículo original de Lira y, sinceramente, encuentro que los comentarios de los lectores son desmedidos, sobre todo porque el autor no se refería a tooooda la población mundial rockera, sino a esos seres que lamentablemente sí existen. Yo soy un rockero/metalero, tengo una banda y no faltan los “fundamentalistas” que nos dicen que debemos “definirnos”, esos mismos que antes amaban Metallica y ahora lo aborrecen y ya ni siquiera escuchan los temas antiguos, porque para ellos Metallica se volvió pop. La música, y el rock sobre todo, nace del alma, es un arte, y el definirnos solo nos apagaría la veta artística. Es arte y evoluciona constantemente. No cabe duda que los clásicos sentaron un precedente espectacular, pero hay nuevos exponentes que pueden aparecer y ser buenos. Es el gusto de cada uno. No todos somos fundamentalistas, pero existen, porque, pese a que somos amantes de un bello estilo, seguimos siendo humanos y esa condición sobrepasa al rock y al metal.

  7. Esta discusión es tan de Bar de René a las 3 AM cuando pasan de Slayer a Green Day a Megadeth y a Pearl Jam. Y es igual de rancia y carente de propósito. Cada cual hace, predica y practica las cosas como se le va en gana. Es igual de “fascista” huevear al metalero trVe como al reggeatonero.

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